Uno de los errores más comunes es pensar que cuánto más tiempo esté nuestro hijo o hija delante del libro, más posibilidades tendrá de aprobar la asignatura. En cierta medida, asociamos su rendimiento con el número de horas que pasa dentro de su habitación.
A veces, tratamos de ayudarles con los deberes, les explicamos cómo deben hacerlos, etc., pero una vez que se vuelven a quedar solos siguen necesitando nuestra
ayuda y no entendemos lo que está fallando ni cómo evitar el
fracaso escolar.
Lo cierto es que consolidar unas técnicas de estudio y de organización del tiempo es fundamental para que se enfrenten a los distintos retos que se van a encontrar a lo largo de su vida, por lo que les tenemos que dotar de recursos y herramientas para que no dependan de nosotros.
Algunos de los factores que tenemos que tener en cuenta son:
La existencia de un lugar tranquilo en donde poder estudiar o hacer los deberes.
La distribución equilibrada del tiempo de estudio y de ocio.
La utilización diaria de la agenda.
La motivación hacia el estudio.
Pero sobre todo, deben saber hacer un esquema o un resumen, aplicar reglas de memorización, subrayar las ideas principales de los textos, comprender las lecturas, controlar su
ansiedad a través de técnicas de relajación, etc. Conocer las diversas técnicas de estudio e identificar en qué momento tienen que aplicar cada una de ellas es la clave para hacer frente al fracaso escolar.
En nuestro
centro de psicologos ayudamos a que los
niños adquieran estos conocimientos para que consigan independizarse en el estudio y mejorar su rendimiento académico. Nuestros especialistas facilitan a niños, jóvenes y padres las herramientas necesarias para afrontar la vida escolar con mucha más facilidad.
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